La onda
Una masa que avanza girando sobre sí misma. La autora lee ahí el movimiento que separa una cúspide de la siguiente.
La técnica
La Cinta es una técnica de morfología dental creada por la Dra. Katia Segovia. Enseña a formar cada diente partiendo de una pelota de masa que se estira en cilindro, se enrosca sobre sí misma y, al desenroscarse, deja bultos que se acomodan en pirámides: esas pirámides son las cúspides. La secuencia es siempre la misma; lo que cambia de un diente a otro es cuántos bultos se conservan. La forma deja de memorizarse: se deduce. Es trabajo con las manos y con la vista, que conecta el dibujo con la lógica de la forma dental.
Origen
La tesis de la Dra. Segovia no inventa una forma: reconoce y utiliza la forma base de la naturaleza, los octaedros, y la aplica en la forma de la cinta para desarrollar la anatomía dental. Lo desarrolla en el Tomo N.º 1 de su libro.
Una masa que avanza girando sobre sí misma. La autora lee ahí el movimiento que separa una cúspide de la siguiente.
Una punta que se afila mientras rota. De esa torsión ascendente toma la forma de la cúspide vestibular.
Una estructura que se ordena enrollándose. Es la imagen de la que parte toda su tesis: la del ADN, que da título a la técnica.
La secuencia
Es la secuencia que la Dra. Segovia describe en el Tomo N.º 1. No cambia de diente a diente: lo que cambia es cuántos bultos se dejan y cómo se acomodan.
Plastilina, masilla, arcilla o porcelana fría; un puñado basta y no hace falta instrumental, solo las manos y una superficie lisa. El material manda más de lo que parece: caliente se pega, seco se cuartea, y en ambos casos la forma no aguanta hasta el final.
El punto de partida, y el primero donde se pierde un diente. Una pelota con aire dentro arrastra el defecto hasta la última cúspide, y para entonces ya no se ve de dónde vino.
La pelota se convierte en un cilindro de una proporción determinada respecto a ella. Esa proporción es la que fija el tamaño del diente que va a salir: es el único momento en que se decide la escala.
El movimiento de la técnica, y el que hay que ver hacer. El cilindro se pliega sobre sí mismo describiendo una torsión; la cuenta de segmentos y el reparto de la presión son los que determinan cuántas cúspides aparecen después, y son lo que separa una cinta que sale de una que no.
Al soltar, el cilindro vuelve, pero ya no es uniforme: la torsión ha dejado bultos que se acomodan como pirámides. Esas pirámides son las cúspides, y no se han tallado: estaban en el recorrido. Leerlas —cuántas hay y dónde caen— es lo que dice qué diente tienes delante.
No todas las cintas dejan la misma cuenta de bultos, y de esa cuenta depende qué diente sale. La cinta completa da los dientes de anatomía más rica; la cinta incompleta, los dientes de cúspides más simples. Es lo que hace que la secuencia sea una sola para todo el arco: no se aprenden dieciséis formas, se aprende un movimiento y dieciséis maneras de detenerlo. La correspondencia diente por diente se trabaja en el curso.
La Dra. Segovia sostiene, desde su propia práctica clínica, que trabajar la morfología por secuencia y no por memoria acorta el tiempo de trabajo en consulta, aprovecha mejor el material y deja restauraciones indirectas en resina más próximas a la forma natural. La técnica te permite modelar, encerar y tallar. Es la experiencia de la autora, no un resultado medido en un estudio: quien la va a comprobar en su consulta es quien la aplique.
Con las manos se modelan dientes grandes en plastilina: para eso la técnica no necesita instrumental. Cuando el diente se hace pequeño, a su tamaño real y en resina para un paciente, se empieza igual —con las manos— y se termina dando las formas específicas con los cintadores. Son dos: el puntiagudo y el redondeado. Con ellos se anatomiza el resto, antes del fotocurado y en los tratamientos realizados con técnica indirecta.
Ver los cintadoresFundamento
Porque separa dos aprendizajes que normalmente se estorban: entender la forma y dominar el material. La plastilina no fragua, se corrige sin límite y no exige espátula caliente. El alumno gasta su atención en la anatomía, no en el punto de fusión de la cera.
| Criterio | Plastilina (La Cinta) | Encerado convencional |
|---|---|---|
| Corrección del error | Ilimitada, en frío | Requiere volver a fundir |
| Equipamiento | Las manos y una superficie lisa | Espátula caliente, mechero, troquel |
| Costo de entrada | Bajo | Medio-alto |
| Foco del aprendizaje | La forma | La forma y el material a la vez |
| Transferencia clínica | Criterio morfológico | Criterio morfológico y destreza térmica |
La técnica no sustituye al encerado: lo prepara. Quien llega a la cera con la forma resuelta avanza más rápido.
La comparación completa, con cuándo pasar de una a otra: Plastilina o cera: con qué conviene empezar a modelar dientes.
El curso recorre el maxilar completo, del tercer molar derecho al tercer molar izquierdo. Cada diente se modela entero —corona y raíz— antes de pasar al siguiente, porque la forma de uno condiciona el punto de contacto del que viene detrás.
Pasa el cursor por cada diente para ver su número y su nombre.
Documentación
El libro en el que la Dra. Katia Segovia expone la técnica de La Cinta: su tesis de que la forma de los dientes —y la de las flores— nace de una misma figura alargada de cinco cúspides, y la guía práctica para reproducirla con las manos en masa para modelar. Siete capítulos que van del planteamiento a la secuencia aplicada al primer molar superior. Se vende en digital, en PDF, con la maquetación de la primera edición impresa en Ecuador en septiembre de 2025.
$20,00 USD
Preguntas frecuentes
En la tesis de la Dra. Katia Segovia, que no inventa una forma: reconoce y utiliza la forma base de la naturaleza, los octaedros, y la aplica en la forma de la cinta para desarrollar la anatomía dental. Lo desarrolla en el Tomo N.º 1 de su libro. Sea cual sea el fundamento que se le atribuya, la secuencia de modelado es fija y reproducible, y eso es lo que se enseña.
No. Lo antecede. La masa para modelar permite equivocarse sin costo y fijar el criterio de la forma; ese criterio es el que después se lleva a la cera con espátula caliente y, en el curso presencial, también a la resina dental, con la que la autora aplica la técnica en restauraciones indirectas.
La secuencia es la misma, cambian las proporciones. El curso presencial cubre los dieciséis dientes del arco superior. El Tomo N.º 1 llega hasta el primer molar superior; el arco inferior no está publicado todavía.
La autora sostiene que no: que la técnica no pide destreza previa sino respetar el orden de los pasos, porque la forma no se talla a mano alzada, aparece al final de la secuencia. Es justamente lo que separa a La Cinta del encerado clásico, donde la forma sí depende del pulso de quien la hace.
Con plastilina, masilla para moldear, arcilla o porcelana fría; sirve cualquier material flexible y elástico. Un puñado basta y, para modelar dientes grandes en plastilina, no se necesita instrumental: se trabaja con las manos. La cantidad exacta y el punto del material la da el libro en su primer paso. Cuando el diente se lleva a su tamaño real, en resina, se empieza igual, con las manos, y se termina con los dos cintadores.
En «Los dientes son como las flores», Tomo N.º 1, subtitulado «La Cinta, la forma de la vida», de la Dra. Katia Segovia. Primera edición impresa en Ecuador en septiembre de 2025, en formato A5. Siete capítulos: los seis primeros plantean de dónde sale la forma, y el séptimo es la guía práctica con plastilina, que termina en el primer molar superior permanente.
Página actualizada el .